miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Existe una relación entre el escepticismo y el relativismo absoluto?

Escrito por Mariana Hernández Peña


Comenzaré por mencionar qué es el relativismo, para lo cual hago mención de la sentencia de Protágoras <<el hombre es la medida de todas las cosas>>, fórmula en la que ya puede verse establecido un inicio del relativismo. Puede traducirse diciendo que cada individuo posee una interpretación propia del mundo, y en consecuencia debe asumirse que existen verdades individuales, verdades particulares. Al decir esto entonces podemos concluir que para el relativismo absoluto no existe una verdad como tal, sino cada quien poseerá la suya.

En consiguiente, la relación que podemos entablar entre el escepticismo y el relativismo absoluto sería que ambas coinciden en la negación de una verdad verdadera, el escepticismo al dudar de lo que se ha establecido, según la manera en la que lo he expuesto arriba; mientras que el relativismo quizás de manera indirecta también se deslinda de toda verdad propuesta, pues dependiendo del individuo algo será <<esto>>  y para otro será lo contrario.

¿Qué es el escepticismo?



Escrito por Mariana Hernández Peña

Desde una perspectiva personal de acuerdo a la lectura hablar del escepticismo me confunde un tanto, me atrevo a entenderlo como una manera de liberarse de todas las bases que se nos han inculcado, de todo principio que tenemos  de acuerdo a las ideologías o doctrinas a las que respondemos; ideologías que varían dependiendo del entorno en el que nos desarrollamos y doctrinas hacia las que poco a poco nos vamos inclinando y fanatizando según la forma de pensar que la misma ideología ya nos ha provocado.

¿De qué debe el hombre sentirse satisfecho?



Escrito por Mariana Hernández Peña

Cuanto más hayas pensado, cuanto más hayas hecho, tanto más largamente habrás vivido (incluso en tu propia imaginación). Creo que muchas veces no sabemos realmente qué es lo que queremos, o si realmente queremos algo, nos es tan confuso y difícil averiguarlo. Pero la clave esté quizás en esto precisamente, en inventarnos,  es decir, en descubrir qué es lo que queremos,  entender que hay algo que permanece ahí pero que la sociedad a veces empaña el panorama y provoca diversas confusiones.
La idea Kantiana del hombre no es la de un genio como tal, o la de un sabio, sino  aquella que manifieste <<la magistral originalidad del talento del individuo>> y dice, retomando la frase con la que inicié el párrafo anterior,  que el mejor campo en el que este genio puede inventarse y forjarse es el de la imaginación.
De eso es de lo que, como humanos impulsados a alcanzar el nivel verdadero de Seres Racionales debemos sentirnos satisfechos de acuerdo a la exposición de Kant, de la creación de hombres ejemplares moralmente, comprometidos con la sociedad y comprometidos con el carácter propio.